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¡Llega el concurso más refrescante del verano!

¡#CONCURSO DE VERANO! ☀🍹

Consigue un pack de vermut Golfo + vasos. Para participar sólo tienes que seguir estos pasos:

✅ ‘Me gusta’ a la página de Facebook de Vermut Golfo.
✅ Comparte de manera pública la publicación del concurso.
✅ En la publicación del concurso de la página de Facebook, añade en comentarios UNA FOTOGRAFÍA enseñándonos lo bien que golfeas con #vermutgolfo.

concurso verano vermut golfo

🏆 PREMIOS 🏆

✴Uno de los premios se dará a la fotografía que tenga más ‘me gustas‘ en la publicación del concurso en Facebook, por lo que este premio será elegido por vosotros:

✳ Premio al que tenga más ‘Me Gusta’ en la fotografía que nos has dejado en comentarios.
➡ Regalo de una caja de 6 botellas de Vermut Golfo y 12 Vasos de Vermut Golfo.

✴Los siguientes premios se darán a 3 participantes que serán elegidos exclusivamente por la bodega de entre todos aquellos que habéis comentado esta publicación con una imagen. Aquí habrán 3 premios descritos líneas abajo:

✳ Premios elegidos por la Bodega:
➡ 1er Premio: Regalo de una caja de 6 botellas de Vermut Golfo y 12 Vasos de Vermut Golfo.
➡ 2º Premio: Regalo de 3 botellas de Vermut Golfo y 6 Vasos de Vermut Golfo.
➡ 3er Premio: Regalo de 2 botellas de Vermut Golfo y 6 Vasos de Vermut Golfo.

¡PARTICIPA!
La fecha límite para participar será el 15 de septiembre.

¡Suerte!

El vermut, un estimulador del apetito

El vermut sigue de moda, quizás sea por ser un estimulante del apetito y combinar estupendamente con una gran variedad de tapas y pinchos. Por eso recomendamos tomarlo un ratito antes de las horas de comer, charlando con los amigos o catando nuevos aperitivos.

Ya no es sólo una excusa más para seguir fomentando esa costumbre social tan arraigada y disfrutada en nuestro país, es una afición que, además, en los últimos años se ha vuelto a poner de actualidad.

Estos aperitivos de vermut ya se utilizaban con fines medicinales en la época de los egipcios, griegos y romanos. Esta combinación de alcohol de baja graduación y hierbas era el componente básico de los aperitivos. Mientras que los egipcios fortificaban el vino para conservarlo en las épocas de calor, los griegos y romanos fueron los responsables de añadir el tomillo, romero, ajenjo y mirto, para reavivar y acentuar los sabores.

El vermut estimula la secreción de jugos, ya que es un licor de graduación baja o intermedia. Aumenta la secreción gástrica, es decir, abre el apetito. Por otra parte, sí se toma después de comer, ayuda a la digestión de los alimentos en el intestino delgado, al modificar el vaciamiento gástrico. Todo lo contrario que el alcohol en dosis altas que no solo no aligera la digestión, sino que es un gran irritante de la mucosa gástrica, capaz de producir una gastritis hemorrágica.

A estos beneficios tenemos que añadir que, como la mayoría de los vinos, el vermut contiene propiedades antioxidantes que ayudan a evitar la oxidación de las células, lo que previene los radicales libres. En términos más sencillos, esto significa que ayudan a evitar que las células se conviertan en células cancerígenas y retardan el envejecimiento.

No existe la combinación perfecta entre el vermut, bebida con una graduación de entre 16° y 22°, y las recetas que en los bares, restaurantes y casetas nos sorprenden como suculentas, novedosas y estimulantes.

Lo único en lo que coincidimos todos, lo tenemos claro, es que queremos nuestro vermut favorito servido, según nos encontremos con…

  • Los apasionados del jamón y los embutidos en tapas, platos y aperitivos.
  • Los fieles a las aceitunas, encurtidos, pinchos y banderillas con tradición o novedad de autor.
  • Los seguidores de los pescados siempre se decantan en acompañarlo con mousses de salmón, tostas de sardinas, gambones con gabardinas…
  • Hasta los encantados por los productos de la huerta, maridan su vermut con sabrosos pinchos y tapas en los que las verduras resaltan.

Como vemos hay quien toma el vermut como aperitivo, pero también quien lo prefiere después de comer, como digestivo. Porque al tener una graduación moderada aumenta la secreción gástrica, abre el apetito, pero también ayuda a digerir los alimentos.

Sea como fuere, el vermut es un placer para degustar sólo, acompañado o maridado. ¡Salud!

Formas de tomar el vermut

Indudablemente, lo mejor de disfrutar un buen vermut es en uno de esos días que te has dedicado para ti: haciendo un poco deporte sólo o en compañía, o disfrutando de una visita a un lugar que estabas deseando…

Y después de darte esos placeres, haciendo lo que más te gusta, y justo antes de comer, servirte o que te sirvan, el esperado regalo del día: un buen vermut servido como más te guste y con el aperitivo de siempre o con uno nuevo, si eres de los que te gusta sorprenderte.

Hay muchas formas de tomar el vermut, lo curioso es que cada uno solemos tener muy clara nuestra preferencia. Sabemos qué nos gusta, cómo nos apetece y con qué acompañarlo. Veamos cómo lo podemos tomar.

Durante años se ha disfrutado rebajando la graduación del vermut añadiéndole un tercio de vino blanco a la cantidad de vermut sobre abundante hielo. Esto permitía disfrutar de sabores más intensos, además lo potenciaba con los aromas y sabores del vino utilizado.

Hoy en día, los hay que son fieles al vermut blanco, la opción más cítrica, más seca y con mayor graduación alcohólica. Servido frío y con diversos apetitivos, los acérrimos al blanco lo suelen maridar con todo tipo de obsequios del mar: berberechos, almejas, sardinillas, langostinos, junto con almendras y aceitunas.

Los apasionados de los quesos suelen acompañarlo con cualquier queso de cabra, al combinar estupendamente con las notas amargas y refrescantes del vermut blanco.

Habitualmente se suele servir el vermut blanco con una aceituna, aunque se puede especiar con jengibre o aportar un punto refrescante y cítrico con manzana verde.

Los que por tradición y gusto prefieren un vermut suave o rojo, más dulce, lo suelen pedir en una copa corta y relativamente fina.
Al vermut rojo le sienta bien si se sirve con la piel de naranja o una tira de pomelo, que le da notas más amargas.

Los quesos azules contundentes suelen ser grandes amigos del vermut rojo, cuyo sabor dulzón y suave complementa a las mil maravillas con los matices de esos quesos tan reputados de Francia.

Hay una franja de horario a la que se le llama afterwork, después de trabajar, en la que se está bebiendo vermut con tónica, refresco de limón y, por supuesto, en cócteles.

Los que se han enganchado a la nueva corriente de moda de tomarlo combinado. El blanco se está tomando con tónica, mientras la tendencia predominante con el rojo es apostar por el ginger ale, bebida gaseosa elaborada con jengibre, azúcar y limón.

La versatilidad de ambos vermuts está ocasionando que aumenten sus posibilidades en el mundo de la coctelería. Afamados bármanes han creado sus particulares mezclas con vermuts, dando un giro y versionando a los grandes clásicos.

De lo que no queda duda es que la hora del vermut es tan variada, rica y sorprendente como lo son los clientes. Para gustos, colores, con la recomendación de buscar las nuevas sensaciones. ¡Salud!

Aperitivos para acompañar el vermut

Cualquier momento es bueno para deleitarse con un buen vermut acompañado de una buena tapa, un ahumado, una banderilla o una cazuelita especialidad de la casa.

Lo ideal es acompañar tu vermut favorito con un aperitivo que realce el vermut y a la vez, te permita disfrutar y degustar de tus ingredientes favoritos, o dejarte sorprender por creaciones y combinaciones perfectas o increíblemente sabrosas. Ten por seguro que te van a gustar nuestras recomendaciones.

  1. Comenzamos con lo que podríamos llamar un aperitivo andaluz en el que el protagonista es un buen jamón a ser posible de bellota, una buena cecina de León o siendo novedosos: una buena tapa o ración de mojama de atún.
    La forma más habitual de servir la mojama de atún es en lonchas finas de unos 2 o 3 mm de grosor, regadas con un hilo de un buen aceite de oliva virgen extra que realzará su sabor y acompañadas de almendras fritas o tostadas.
  2. Para nuestra segunda sugerencia nos vamos al Levante… Y elegimos un bocado exquisito, una tapa de gamba roja que va a maridar perfectamente con nuestro vermut con alma del sur y espíritu del norte. Un elegante bocado para antes de sentarnos a disfrutar de una deliciosa paella, por ejemplo.
  3. Para nuestra siguiente tapa, nos inspiramos y quedamos en tierras burgalesas, dónde la morcilla brilla y más si está bien puesta sobre una lasaña de manzana y un ligero toque de queso. O también, típica de la ciudad, cojonuda, en tapa con huevo de codorniz, pimiento al punto de picante.
  4. Españolas por excelencia, no podemos olvidarnos de ellas para acompañar nuestro vermut, son las banderillas, con sus aceitunas, pepinillos, bonito y guindillas…
  5. Esta tapa no tiene nada que envidiar y nunca puede faltar para garantizar un buen vermut, unas ricas bravas de la casa.
  6. Incomparables e inconfundibles y más que recomendables son unas suaves croquetas. De bacalao, de jamón… homenajeando a Asturias, rellenas de un sabroso queso asturiano. O gallego, si nos gusta más la tetilla. Y, por supuesto, de autor: con chistorra, de cocido… o los incomparables y siempre exitosos tigres, unas fantásticas croquetas de mejillón.
  7. La venerada y siempre escogida en los vermut por ser la reina y a la vez princesa de todas las fiestas: la tortilla de patata, porque allí dónde va: reina, manda y marca la velada.
  8. Podemos ponernos creativos y acompañar nuestro vermut con unos montaditos de autor, o una cazuelitas de abuela (callos, alubias, manitas…) o incluso unos hojaldres de salmón, pero los incondicionales del vermut, siempre harán un guiño a la hora de pedir unas buenas anchoas del cantábrico.
  9. Y es que en España, es difícil no acertar a la hora de casar un buen vermut con un plato hecho con esmero y con los productos típicos de la zona, sea sobrasada si estamos o saludamos a las baleares, o una buena butifarra blanca si homenajeamos o disfrutamos en Cataluña.
  10. Sería un pecado no disfrutarlo con una buena empanada gallega. Marida con el vermut como si fueran novios de toda la vida. Y es que calentita, o incluso fría, acompañando a unas cazuelitas de pulpo, a unos berberechos o a unos mejillones, el vermut hace que deseemos seguir disfrutando de la comida, la bebida y la buena compañía.

Tapas, cazuelitas, hojaldres, banderillas, pinchos, bocados, platillos… queda claro que si los aperitivos que escojamos tienen calidad, mano y están recién elaborados, siempre serán una buena elección, una sorpresa o incluso una pasión. Y es que los adeptos a un buen vermut, como fieles seguidores de la buena comida y bebida, siempre nos sorprenden con sus elecciones y su gusto a la hora de compartir y brindar con este caldo de uvas de la variedad Tempranillo.

Una última recomendación: atrévete a maridar tu vermut. Sé original o fiel a tus gustos. Disfruta y… ¡Salud!

La fiesta de la vendimia 2ª parte

Seguimos nuestra escapada, nuestra ruta festiva, sin salirnos de nuestra piel de toro bañada por el sol y bendita, según la mitología clásica, por el Dios griego Dionisio, también conocido por los romanos como Baco, el dios de la vendimia y el vino.

Y nos vamos de batalla a guerrear por las tierras de la Rioja, concretamente a Haro, donde se celebra uno de los más divertidos festivales del vino en España.

Para entender esta fiesta nos tenemos que remontar a mediados del siglo VI, cuando los habitantes de la zona comenzaron a peregrinar a la cueva donde se encontraban enterrados los restos de San Felices de Bilibio.

En el siglo XVIII la fiesta religiosa se mezcló con la celebración pagana, cuando unos romeros empezaron a mancharse con vino mientras comían, tras la misa en honor del Santo.

Hoy en día, cada 29 de junio, miles de personas vestidas de riguroso blanco con pañoleta roja, llegan desde todos los puntos del país para batirse en la batalla del vino de Haro. Los guerreros equipados con pistolas de agua, botellas de plástico, botas, sulfatadoras…  y todo aquello que pueda contener vino, se enzarzan en una guerra sin cuartel en la que todo el mundo acaba bañado en vino.

El final de la batalla se festeja comiendo unas chuletillas al sarmiento y unos caracoles, esta vez, bañados por dentro con un buen vino, como no podría ser menos.

De la Rioja, nos vamos a Ciudad Real, a las Fiestas de la Vendimia y el Vino de Valdepeñas. Declaradas de Interés Turístico nacional, la primera semana de septiembre, destacan los actos protagonizados por los jóvenes que ataviados con el traje típico, ofrecen el primer mosto del año, a la imagen de Nuestra Señora de la Consolación.

Más de 10.000 personas disfrutan de unas fiestas en las que las numerosas peñas acompañan en un programa de fiestas plagado de actuaciones folklóricas, literarias, artísticas, gastronómicas, deportivas y populares. Festejos taurinos, talleres de cata de vino, degustaciones, conciertos… todo ello, regado con buen vino y una bebida típica compuesta por la mezcla de vino blanco de Valdepeñas y limones, la limoná.

Y para terminar nuestra ruta de hoy, nos acercamos a la Fiesta de la Vendimia de la Rioja Alavesa. Una celebración itinerante en la que el vino, sus lugares, sus gentes y sus costumbres, une a cientos de visitantes que año tras año van recorriendo sus municipios.

Esta es una fiesta muy popular en la que el pueblo escogido ese año, se convierte en un hervidero de gente que participa y disfruta de las demostraciones de deporte rural, los concursos de vendimiadores, las actuaciones de danzantes o las comidas populares, destacando, como no podía ser de otra manera, la cata de vinos que cada bodega ofrece.

Las fiestas de la vendimia son una ocasión estupenda para acercarnos y conocer más sobre el mundo del vino. Y es que el vino nos une, nos da placer y nos da la oportunidad de vivir grandes momentos. Continuaremos por nuestro recorrido…

La fiesta de la vendimia

Somos un país que nos gusta la fiesta. Nos gusta salir, comer bien y beber mejor, eso es indiscutible. Celebramos fiestas por casi todo y, desde luego, con la cantidad y calidad de nuestros vinos, es lógico que alrededor de él hayamos creado tradiciones y festejos muy conocidos en todo el mundo.

 

España tiene una gran fama internacional como país productor de este caldo de los dioses. Vamos a levantar nuestra copa en alguno de los lugares que no puedes dejar de conocer:

Nos vamos a la Rioja, a Logroño, a las Fiestas de San Mateo. Declaradas de Interés Turístico Nacional desde 1980, y un origen en el siglo XII. En la capital de la Rioja, Logroño, se celebran cada año las fiestas de San Mateo en la semana del 21 de septiembre. El día de San Mateo, el 21, se realiza la ofrenda del primer mosto y la pisada de las primeras uvas de la temporada. Las celebraciones incluyen degustaciones de vino y platos típicos, conciertos, toros, pelota vasca, carrozas, desfiles…

Declarada de Interés Turístico Nacional, la población de Ribadavia celebra como se le conoce en gallego, la Feira do Viño do Ribeiro. El pueblo entero se viste de gala en abril para honrar a su producto estrella, el vino. Durante esos tres días se pueden catar estos deliciosos caldos, conocer el proceso de elaboración con información de primera mano y votar por tus vinos preferidos acompañados de los platos típicos en un ambiente mágico y festivo.

Sin irnos de Galicia, el primer domingo del mes de agosto y durante cinco días tiene lugar, en Cambados, la Fiesta del Albariño. Miles de personas disfrutan en decenas de casetas de sus estupendos albariños de Denominación Rías Baixas, acompañados de buen marisco, fuegos artificiales, conciertos y espectáculos.

Y ahora nos vamos en la primera quincena de septiembre, a las fiestas más antiguas de España, las Fiestas de la Vendimia de Jerez, en Cádiz. Allí con una copa en la mano podremos ver pisar la uva, visitar sus bodegas, ver exhibiciones ecuestres sin dejar de catar un vino que lleva produciéndose desde 1.100 a.C.

Y como si algo sabemos en España es de vino y de fiestas, continuaremos nuestro viaje…

Vamos a tomarnos un Vermut

Según dicen, el primero en poder prepararnos un Vermut con éxito fue, allá por el siglo V antes de Cristo, el amigo Hipócrates. Médico destacado en la antigua Grecia. Muchos se refieren a él como el padre de la medicina. De su padre y de su abuelo aprendió medicina y, quién sabe, quizás ya ellos crearon y elaboraron el principio del Vermut.

Hipócrates estudió filosofía pero, sobre todo, enseñó y practicó la medicina durante toda su larga vida. Se cree que vivió hasta los 90 años quizás, ya puestos a especular, gracias a beber esa bebida conocida hoy como Vermut.

No es de extrañar que, con su sabiduría y el conocimiento de las plantas y hierbas aromáticas, creara una pócima, una bebida rica y especial con base de uvas y mezcla de hierbas.

Los romanos recogieron el relevo de esta deliciosa tradición griega, añadiendo al vino productos como la miel y otras hierbas.

Pero fue a finales del siglo XVIII, principio del XIX, cuando los hermanos piamonteses Luigi y Giuseppe Cora, prepararon el Vermut ya con un carácter industrial.

Con el paso del tiempo la palabra ha adquirido también un sentido genérico para definir el aperitivo –cualquier bebida con unas tapas– previo a la comida. De aquí proviene la expresión ¿Quedamos para tomar el vermú?

Existen dos variedades: el vermut blanco y el vermut rojo, también llamado vermut negro. Este último es de origen italiano y resulta más dulzón, mientras que el blanco es más potente y amargo, teniendo su origen en Francia.

Cada Vermut es especial y particular. Todos tienen en común su base alcohólica y su fermentación con determinadas plantas y especias delicadamente escogidas y tratadas. Las más comunes son: clavo de Madagascar, pensamientos, frambuesa, díctamo de Creta, ajenjo, limón, raíz de lirio, árbol cascarillo y canela de Ceilán.

¿Quedamos para tomar un Vermut? ¿Qué os parece si el de hoy fuera elaborado con uvas sobremaduradas de la variedad Tempranillo… de la zona de la Ribera del Duero?

¿Qué os parece si hoy brindamos por Hipócrates, y nos deseamos una larga y feliz vida saboreando, compartiendo los manjares de la tierra?

Nos vamos a curiosear por la Ribera del Duero

Empecemos por situarnos: comarca enclavada en la cuenca del río Duero, al sur de la provincia de Burgos, en el partido judicial de Aranda.

El río Duero es el tercer río más largo de la península, después del Tajo y del Ebro, y posee la mayor cuenca hidrográfica peninsular: Desde su nacimiento en los Picos de Urbión a 2.160 metros de altura, hasta su desembocadura en la ciudad lusa de Oporto recorre 897 Km.

La Cuenca del Duero, está enmarcada por un arco montañoso periférico en el que de destacan, los Montes de León, la Cordillera Cantábrica, los Pirineos Occidentales, el Sistema Ibérico y el Sistema Central.

En Castilla y León, por donde transcurre el 80% de su trazado, de este a oeste, recorre cinco provincias erigiéndose como su nervio vital: Soria, Burgos, Valladolid, Zamora y Salamanca.

El Duero siempre ha desempeñado un lugar destacado en la encrucijada histórica de la Península. Se convirtió en una línea fronteriza en la Reconquista, de ahí el gran número de sus conjuntos históricos artísticos que le acompañan en su recorrido: castillos, grandes monasterios, numerosos edificios religiosos, más de un centenar de puentes medievales y romanos, jalonan sus márgenes. Discurre por bellos espacios naturales creados por la acción de sus aguas, muchos de ellos convertidos en parque natural y reservas medioambientales de gran valor.

El lecho mayor del río Duero da origen a un paisaje llano, sin grandes desniveles, formado por las areniscas o calizas de los páramos, los suelos arenosos de las campiñas y los limo-arcillosos de las vegas del río principal y de sus afluentes.

Sus aguas riegan los viñedos de las comarcas vitivinícolas más afamadas del sur de Europa. Tres denominaciones de origen beben de su vega: Ribera del Duero, Toro y Arribes del Duero.

Una vez situados vamos a curiosear, empezando por el anuncio de televisión Ruta del Vino Ribera del Duero y siguiendo por la ruta que hizo la televisión Castellano-Leonesa, para terminar con artículo de actualidad La ministra García Tejerina promociona la Ruta del Vino Ribera del Duero.

La zona de Ribera del Duero es una de las principales productoras de la uva tempranillo, gran embajadora de nuestros caldos. El nombre de esta uva proviene de su punto óptimo de maduración que llega tempranillo.

El 90% del vino Ribera del Duero se elabora con esta variedad de tempranillo. Una uva de términos medios. Por eso la Ribera del Duero es un lugar idóneo para su crianza, por su clima continental, con días cálidos y noches frías.

El Consejo Regulador de la Ribera del Duero establece que, para que un vino sea considerado de esta denominación de origen, debe contener, al menos, un 75% de uva tempranillo y, en menor cantidad, garnacha y albillo. En base a esto, es normal que el 90% del vino de la producción de la zona se elabore con tempranillo.

Ya sabiendo por dónde nos movemos, lo mejor, es si tenemos la ocasión, desplazarnos y disfrutar de esta bella zona por cualquiera de sus sendas, y rutas. El Sendero GR 14, discurre por Castilla y León siguiendo el itinerario del Camino Natural la Senda del Duero a lo largo de 755 Km. Este bello recorrido permite al caminante disfrutar de los bellos espacios naturales creados por la acción del río sintiéndose protagonista de los hechos que forjaron el devenir de la Península Ibérica.

Los más aventajados pueden correr por la zona emulando al gran atleta español Juan Carlos Higuero, apodado el León de Aranda, por haber nacido y correr con bravura y coraje en estas tierras de la Ribera del Duero.

Y para todos nosotros, después de nuestro recorrido andado o conducido por esta comarca, es una buena idea, terminar en cualquiera de sus restaurantes, mesones y asadores para deleitarnos con un buen cordero lechal acompañado y bien maridado con de un buen Ribera. Calidad y sabor.