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La hora del vermut

Que el vermut está de moda, lo sabemos. De hecho desde hace ya algún tiempo se ha recuperado “la hora del vermut”, esa costumbre tan elegante de nuestros abuelos durante los fines de semana y festivos.

El vermut era la bebida de moda en la transición del siglo XIX al XX. En esa época, la de nuestros abuelos, tomar el vermut los domingos era un hábito, un acto social, de charla y amigos. Hoy en día, cambiamos la hora del vermut por “vermutear”, pero sigue evocando la misma esencia: disfrutar de la conversación con los amigos o familiares en el momento del aperitivo.

El renacimiento del vermut

El vermut es una infusión, una combinación de hierbas, especias y raíces infusionadas en vino. Su atractivo radica en el equilibrio que presenta entre el amargor y la dulzura y el frescor de las hierbas con las que se macera.

Cada vez son más los que deciden no trasnochar tanto, aprovechar más el día y pasarlo bien en un ambiente de tapeo relajado con amigos y un vermut.

François Monti apunta en su libro “El gran libro del vermut” que durante la crisis económica la generación nacida en la Transición sustituye las salidas nocturnas por las diurnas y el vermut, más económico que el gin-tonic, se erige como el rey de los aperitivos.

Lo cierto es que el vermut se puede beber antes, después o durante la comida, así que ¿por qué no iba a estar de moda? Además, es económico y está elaborado con ingredientes naturales, marida bien con una buena tapa y se puede servir con una rodajita de naranja, con o sin aceituna…eso sí, siempre frío.

Sea como fuere, blanco, rojo, seco, servido en copa, en caña, con o sin sifón, acompañado de conservas o gildas… el vermut vuelve a reunir a amigos y familia en una atmósfera cálida, distendida y agradable.  

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