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Formas de tomar el vermut

Indudablemente, lo mejor de disfrutar un buen vermut es en uno de esos días que te has dedicado para ti: haciendo un poco deporte sólo o en compañía, o disfrutando de una visita a un lugar que estabas deseando…

Y después de darte esos placeres, haciendo lo que más te gusta, y justo antes de comer, servirte o que te sirvan, el esperado regalo del día: un buen vermut servido como más te guste y con el aperitivo de siempre o con uno nuevo, si eres de los que te gusta sorprenderte.

Hay muchas formas de tomar el vermut, lo curioso es que cada uno solemos tener muy clara nuestra preferencia. Sabemos qué nos gusta, cómo nos apetece y con qué acompañarlo. Veamos cómo lo podemos tomar.

Durante años se ha disfrutado rebajando la graduación del vermut añadiéndole un tercio de vino blanco a la cantidad de vermut sobre abundante hielo. Esto permitía disfrutar de sabores más intensos, además lo potenciaba con los aromas y sabores del vino utilizado.

Hoy en día, los hay que son fieles al vermut blanco, la opción más cítrica, más seca y con mayor graduación alcohólica. Servido frío y con diversos apetitivos, los acérrimos al blanco lo suelen maridar con todo tipo de obsequios del mar: berberechos, almejas, sardinillas, langostinos, junto con almendras y aceitunas.

Los apasionados de los quesos suelen acompañarlo con cualquier queso de cabra, al combinar estupendamente con las notas amargas y refrescantes del vermut blanco.

Habitualmente se suele servir el vermut blanco con una aceituna, aunque se puede especiar con jengibre o aportar un punto refrescante y cítrico con manzana verde.

Los que por tradición y gusto prefieren un vermut suave o rojo, más dulce, lo suelen pedir en una copa corta y relativamente fina.
Al vermut rojo le sienta bien si se sirve con la piel de naranja o una tira de pomelo, que le da notas más amargas.

Los quesos azules contundentes suelen ser grandes amigos del vermut rojo, cuyo sabor dulzón y suave complementa a las mil maravillas con los matices de esos quesos tan reputados de Francia.

Hay una franja de horario a la que se le llama afterwork, después de trabajar, en la que se está bebiendo vermut con tónica, refresco de limón y, por supuesto, en cócteles.

Los que se han enganchado a la nueva corriente de moda de tomarlo combinado. El blanco se está tomando con tónica, mientras la tendencia predominante con el rojo es apostar por el ginger ale, bebida gaseosa elaborada con jengibre, azúcar y limón.

La versatilidad de ambos vermuts está ocasionando que aumenten sus posibilidades en el mundo de la coctelería. Afamados bármanes han creado sus particulares mezclas con vermuts, dando un giro y versionando a los grandes clásicos.

De lo que no queda duda es que la hora del vermut es tan variada, rica y sorprendente como lo son los clientes. Para gustos, colores, con la recomendación de buscar las nuevas sensaciones. ¡Salud!

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