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El vermut, un estimulador del apetito

El vermut sigue de moda, quizás sea por ser un estimulante del apetito y combinar estupendamente con una gran variedad de tapas y pinchos. Por eso recomendamos tomarlo un ratito antes de las horas de comer, charlando con los amigos o catando nuevos aperitivos.

Ya no es sólo una excusa más para seguir fomentando esa costumbre social tan arraigada y disfrutada en nuestro país, es una afición que, además, en los últimos años se ha vuelto a poner de actualidad.

Estos aperitivos de vermut ya se utilizaban con fines medicinales en la época de los egipcios, griegos y romanos. Esta combinación de alcohol de baja graduación y hierbas era el componente básico de los aperitivos. Mientras que los egipcios fortificaban el vino para conservarlo en las épocas de calor, los griegos y romanos fueron los responsables de añadir el tomillo, romero, ajenjo y mirto, para reavivar y acentuar los sabores.

El vermut estimula la secreción de jugos, ya que es un licor de graduación baja o intermedia. Aumenta la secreción gástrica, es decir, abre el apetito. Por otra parte, sí se toma después de comer, ayuda a la digestión de los alimentos en el intestino delgado, al modificar el vaciamiento gástrico. Todo lo contrario que el alcohol en dosis altas que no solo no aligera la digestión, sino que es un gran irritante de la mucosa gástrica, capaz de producir una gastritis hemorrágica.

A estos beneficios tenemos que añadir que, como la mayoría de los vinos, el vermut contiene propiedades antioxidantes que ayudan a evitar la oxidación de las células, lo que previene los radicales libres. En términos más sencillos, esto significa que ayudan a evitar que las células se conviertan en células cancerígenas y retardan el envejecimiento.

No existe la combinación perfecta entre el vermut, bebida con una graduación de entre 16° y 22°, y las recetas que en los bares, restaurantes y casetas nos sorprenden como suculentas, novedosas y estimulantes.

Lo único en lo que coincidimos todos, lo tenemos claro, es que queremos nuestro vermut favorito servido, según nos encontremos con…

  • Los apasionados del jamón y los embutidos en tapas, platos y aperitivos.
  • Los fieles a las aceitunas, encurtidos, pinchos y banderillas con tradición o novedad de autor.
  • Los seguidores de los pescados siempre se decantan en acompañarlo con mousses de salmón, tostas de sardinas, gambones con gabardinas…
  • Hasta los encantados por los productos de la huerta, maridan su vermut con sabrosos pinchos y tapas en los que las verduras resaltan.

Como vemos hay quien toma el vermut como aperitivo, pero también quien lo prefiere después de comer, como digestivo. Porque al tener una graduación moderada aumenta la secreción gástrica, abre el apetito, pero también ayuda a digerir los alimentos.

Sea como fuere, el vermut es un placer para degustar sólo, acompañado o maridado. ¡Salud!

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