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Aperitivos para acompañar el vermut

Cualquier momento es bueno para deleitarse con un buen vermut acompañado de una buena tapa, un ahumado, una banderilla o una cazuelita especialidad de la casa.

Lo ideal es acompañar tu vermut favorito con un aperitivo que realce el vermut y a la vez, te permita disfrutar y degustar de tus ingredientes favoritos, o dejarte sorprender por creaciones y combinaciones perfectas o increíblemente sabrosas. Ten por seguro que te van a gustar nuestras recomendaciones.

  1. Comenzamos con lo que podríamos llamar un aperitivo andaluz en el que el protagonista es un buen jamón a ser posible de bellota, una buena cecina de León o siendo novedosos: una buena tapa o ración de mojama de atún.
    La forma más habitual de servir la mojama de atún es en lonchas finas de unos 2 o 3 mm de grosor, regadas con un hilo de un buen aceite de oliva virgen extra que realzará su sabor y acompañadas de almendras fritas o tostadas.
  2. Para nuestra segunda sugerencia nos vamos al Levante… Y elegimos un bocado exquisito, una tapa de gamba roja que va a maridar perfectamente con nuestro vermut con alma del sur y espíritu del norte. Un elegante bocado para antes de sentarnos a disfrutar de una deliciosa paella, por ejemplo.
  3. Para nuestra siguiente tapa, nos inspiramos y quedamos en tierras burgalesas, dónde la morcilla brilla y más si está bien puesta sobre una lasaña de manzana y un ligero toque de queso. O también, típica de la ciudad, cojonuda, en tapa con huevo de codorniz, pimiento al punto de picante.
  4. Españolas por excelencia, no podemos olvidarnos de ellas para acompañar nuestro vermut, son las banderillas, con sus aceitunas, pepinillos, bonito y guindillas…
  5. Esta tapa no tiene nada que envidiar y nunca puede faltar para garantizar un buen vermut, unas ricas bravas de la casa.
  6. Incomparables e inconfundibles y más que recomendables son unas suaves croquetas. De bacalao, de jamón… homenajeando a Asturias, rellenas de un sabroso queso asturiano. O gallego, si nos gusta más la tetilla. Y, por supuesto, de autor: con chistorra, de cocido… o los incomparables y siempre exitosos tigres, unas fantásticas croquetas de mejillón.
  7. La venerada y siempre escogida en los vermut por ser la reina y a la vez princesa de todas las fiestas: la tortilla de patata, porque allí dónde va: reina, manda y marca la velada.
  8. Podemos ponernos creativos y acompañar nuestro vermut con unos montaditos de autor, o una cazuelitas de abuela (callos, alubias, manitas…) o incluso unos hojaldres de salmón, pero los incondicionales del vermut, siempre harán un guiño a la hora de pedir unas buenas anchoas del cantábrico.
  9. Y es que en España, es difícil no acertar a la hora de casar un buen vermut con un plato hecho con esmero y con los productos típicos de la zona, sea sobrasada si estamos o saludamos a las baleares, o una buena butifarra blanca si homenajeamos o disfrutamos en Cataluña.
  10. Sería un pecado no disfrutarlo con una buena empanada gallega. Marida con el vermut como si fueran novios de toda la vida. Y es que calentita, o incluso fría, acompañando a unas cazuelitas de pulpo, a unos berberechos o a unos mejillones, el vermut hace que deseemos seguir disfrutando de la comida, la bebida y la buena compañía.

Tapas, cazuelitas, hojaldres, banderillas, pinchos, bocados, platillos… queda claro que si los aperitivos que escojamos tienen calidad, mano y están recién elaborados, siempre serán una buena elección, una sorpresa o incluso una pasión. Y es que los adeptos a un buen vermut, como fieles seguidores de la buena comida y bebida, siempre nos sorprenden con sus elecciones y su gusto a la hora de compartir y brindar con este caldo de uvas de la variedad Tempranillo.

Una última recomendación: atrévete a maridar tu vermut. Sé original o fiel a tus gustos. Disfruta y… ¡Salud!

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